De Netanyahu y otros grandes antisemitas – Gerardo López Laguna

Los ataques realizados en octubre de 2023 por la facción armada Hamas, en los que fueron asesinados muchos inocentes y en que se manifestó la fuerza de un odio sacralizado, fue la excusa perfecta para quienes, desde sus propios fanatismos religiosos homicidas o desde el pragmatismo más amoral, querían llevar a cabo de una vez lo que siempre habían pretendido: la destrucción de Palestina. Los acontecimientos hablan de masacres brutales, de limpieza étnica, del uso de hambrunas inducidas, de crueldades sin límites… de genocidio. De pecado del mundo y pecados en el mundo. Ofensas a Aquél que para unos y otros se ha revelado como Misericordia, ofensas en la carne de los hermanos… de los niños.

La reflexión que ahora presentamos incide en un aspecto que quiere ir más allá de valoraciones morales obvias —para quien quiera verlo— sobre la ilegitimidad de las acciones del gobierno de Israel, de quienes obedecen y de quienes apoyan las matanzas. Se trata de denunciar esto, realizado por personas pertenecientes al pueblo judío, como un atentado a la propia judaidad, al ser de Israel —no el Estado—, cuya razón última es una elección gratuita e inmerecida… para ser bendición de los pueblos. Es precisamente la fidelidad profunda al judaísmo quien conduce a la salvaguarda de los derechos de los otros. Pero la tentación de la apropiación es poderosa.

San Juan Pablo II afirmaba, como Vicario de Cristo, que la elección sigue vigente, pues los dones de Dios son irrevocables: hay un «resto» en Israel, hoy, que de modo consciente o testimoniado por una actitud vivencial, comprende el alcance de este ser imagen y garante del derecho de los otros, de los palestinos… Son los objetores encarcelados, los activistas apaleados por la policía, detenidos y difamados como traidores. Los que no se han dejado llevar por el odio. Un joven de 18 años, insultado y puesto en prisión, resume todo el reto de ser judío hoy con estas palabras: «no voy a colaborar con un genocidio»…

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Gerardo López Laguna (1961) es autor de numerosos ensayos y otras obras. Respecto al drama que ha motivado esta reflexión escrita ya ha tenido ocasión de profundizar en otros lugares. En 2008 publicaba en la BAC El juramento de Dios. El Misterio de Israel y el antisemitismo, donde abordaba los vínculos profundos entre la Iglesia de Cristo y el pueblo judío, y en 2024, en editorial Anawim, Bismillah (en nombre de Dios): amad a los musulmanes, en que se nos quería introducir en el reto de una fraternidad sagrada entre cristianos y quienes confiesan a Dios desde su fe islámica. En ambos libros asomaba el drama de Tierra santa.